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 SEMANAMADRID  •  17 JUNIO 1972  •  pp. 50-51, 64-65, 68 
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Esta es la antigua familia «Ironside». En la actual, la actriz Barbara Anderson ha sido sustituida por Elizabeth Baur. Los elementos masculinos del grupo siguen siendo los mismos: es decir: el «jefe», Raymond Burr; el sargento, Don Galloway, y el servicial moreno, Don Mitchel.
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Raymond BurrDon GallowayElizabeth BaurDon Mitchel
Raymond Burr, Elizabeth Baur, Don Mitchel y Don Galloway
LOS CUATRO DE «IRONSIDE»
LA «FAMILIA» MAS UNIDA DE HOLLYWOOD
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Sobre estas líneas, Don Mitchel.
Elizabeth Baur, casi recién llegada a la familia «Ironside», ha sabido conquistar a los telespectadores, tanto por sus condiciones dramáticas como por su bellaza y simpatía.
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A la izquierda de estas líneas, Raymond Burr con la antigua compañera, Barbara Anderson, y la actriz Barbara Hale. Sobre estas líneas, Don Galloway con su esposa de verdad, Linda.
No forman una familia como la de «Bonanza» sin embargo, los cuatro componentes del equipo «Ironside», con su «jefe» a la cabeza, son los actores más unidos que ha conocido Hollywood. Compañeros y amigos, Raymond Burr, Elizabeth Baur, Don Mitchel y Don Galloway —a diferencia de los protagonistas de otros telefilmes, que sólo celebran una fiesta al concluir la serie— se reúnen a cenar juntos al terminar cada episodio.
 
«A todos, en efecto, nos una excelente amistad. Aunque en la pantalla soy yo quien figura se el “mandramás», en realided somos cuatro camaradas, casi cuatro hermanos, sin más úrdenes entre nostros que el afecto y el cariño recíprocos.» Esto es lo que sus compañeros de trabajo.
 
•  RAYMOND BURR, multimillionario gracias a la televisión, recibe 2.500 cartas semanakes… ¡y las contesta!
 
•  ELIZABETH debutó recientemente en TV, en la serie «Marcus Welby».
 
•  MITCHEL, el negrito que empuja la silla del «jefe», es un auténtico atleta.
 
•  GALLOWAY tiene la personalidad tipico joven norteamericano.
Raymond Burr as Robert T. Ironside
UN AVENTURERO
 
La historia de Raymond Burr es aún más interesante y emotiva que la del personaje que interpreta. Nacido en el Canadá, en 1918 —tiene pues, cincuenta y cuatro años vivío sin problemas en el seno del hogar paterno, una ruina económica familiar le lievó a tener que ganarse la vida trabajando en los más dispares menesteres.
 
—l’ese a mis pocos anos aparentaba, sin embargo, tener más edad —nos refiere el actor—. Cuando mis padres perdieron todo lo que poseían (que nunca fu mucho), me vi en la imperiosa necesidad de abandonar la casa. Dejé la escuela militar de San Rafael, donde estudiaba, y me marché, dos años despuées, a Méjico. Alli encontré ocupación en un rancho. Primero me dediqué a limpiar las cuadras y a otros menesteres propios de un jovencito. Conforme fui creciendo y formándome, me fueron dando labores de mayor responsabilidad, hasta que, dadas mis condiciones como jinete, me nombraron «cowboy» y empecé a conducir rebaños, a componer vallas y a marcar reses.
 
Años despues, con el oficio de vaquero bien aprendido, el joven Raymond se embarcó hacia Vladivostck (Rusia) como marinero. A su regreso, se instaló en San Francisco, donde alternaba sus actuaciones en la radio con un empleo de vendedor ambulante.
 
—Tuve suerte —reconoce—. Pronto. gracias a empezar trabajando para los Servicos Forestales de los Estados Unidos, mi situación se estabilizó. Gracias a mi nuevo empleo, realicé los mapas de las primitivas áreas del norte de California y el sur de Oregón. Recuerdo que, en una incursión por las junglas mejicanas, caí en un enorme agujero y descubrí algunas ruinas de los mayas. No obstante, a pesar de lo que me gustaban las aventuras, siempre rondó en mi cabeza la idea de que yo había nacido para ser actor. Así, pues, en 1930 regresé al Canadá y empecé a hacer teatro. En gira artística recorrí las ciudades de Calgary, Vancouver, Montreal y Toronto. De éxito en éxito, llegué hasta Australia e Inglaterra. Finalmente, me trasladé a Hollywood.
 
Barbara Anderson, Raymond Burr, Don Mitchell, Don Galloway
La labor dramática de Raymond Burr en la serie «Ironside» es digna de encomio. Se ha calculado que permanece en pantalla durante el 90 por 100 del tiempo que dura cada telefilm.
SOLDADO
 
Pero la carrera dramática de Raymond Burr, que con tan buenos augurios comenzaba se vio truncada al estellar la segunda conflagración mundial.
 
—Como soldado de las Fuerzas Armadas, me llevaron al sur del Pacífico —continúa en su relato—. La guerra, desgraciadamente, casi resultó trágica para mí. En Corea tuve que saltar de un helicóptero y me rompí un tobillo. Otra vez, se estrelló el avión en que viajaba en misión de vigilancia aérea y, como consecuencia de las heridas que me produje, tuve que ser hospitalizado durante varios meses. Por último, un disparo en la espalda me puso fuera de combate y estuve recuperándome durante los años a945 y 1946. Fue entonces cuando empezó para mí el problema de la obesidad, con el que vengo luchando hasta hoy sin poder solucionarlo.
 
Concluida la contienda, Raymond Burr volvió a Hollywood.
 
—Me aceptaron en seguida, pero me dieron papeles de «hombre malo». Interpreté muchas películas, varias de ellas «westerns», con las que alcanté cierta popularidad y bastante dinero. No obstante, durante uno de los rodajes, a punto estuve de perder la vida. Fue en 1954. En la escena, tenía que vadear un rio, en Sonora, a caballo. La corriente era bastante fuerte y, cuando me hallaba a mitad del curso, un tronco golpeó a mi montura, derribándonos a ambos. Nos rescataron cuando ya parecía que íbamos a perecer. El caballo tuvo que ser sacrificado y yo llevado urgentemente a una clínica, con la pierna derecha casi destrozada.
 
Pero no ha sido éste el unico accidente artístico sufrido por el «jefe». En otra ocasión también tuvo que ser hospitalizado. Fue en el rodaje de otra película. Raymond debia representar la siguiente escena:
 
Huyendo de la Justicia, tenía que caer por un balcón y precipitarse contra unos muebles que, ya trucados, se romperían con el impacto. Lo malo fue que los ruebles trucados no llegaron a tiempo al plató y fueron sustitudos por otros sólidos. Ustedes ya se podrán hacer una idea de lo que sucedió…
 
Raymond Burr
Popular y simpático, el «jefe» cuenta con multitud de admiradores en todos los países del mundo. Esta fotografía recoge el momento de su llegada al aeropuerto de Barajas, durante su último visita a España.
COLECCIONISTA
 
Fuera del ambiente profesional, Raymond Burr es un hombre que gusta de la vida al aire libre. En Malibu Beach posee una finca al borde del mar, donde practica sus deportes favoritos: natación, pesca, equitación y tenis.
 
—Por otro lado, soy un gran coleccionista —añade—. Colecciono libros, cuadros, gatos siameses, pájaros, gallinas, palomas y conejos. Hasta tengo un burro. Ahora me ha dado por cultivar orquídreas y por criar perros australianos.
 
Sólo así, dada la vitalidad que demuestra Raymond Burr, se puede explicar su intensa labor artística. No sé si se habrán percaytado del detalle, pero es digno de tener en cuenta que el actor aparece en pantalla el 90 por 100 del tiempo que dura cada capítulo de «Ironside». Nadie había hecho un esfuerzo parecido antes que él. Pero todo esfuerzo tiene su compensación, tanto económica como moral.
 
Raymond, además de poseer una gran fortuna crematística, recibe semanalmente unas 2,500 cartas de admiradores de todo el mundo.
 
Para terminar, diremos que Raymond Burr fuma cigarrillos mentolados, sigue una rigurosa dieta alimenticia —a pesar de la cual engorda más de lo que él quisiera— y, cuando rueda, se levanta a las tres de la madrugada y se acuesta a las once de la noche.
 
LOS COMPAÑEROS DEL «JEFE»
 
Respecto a los otros componentes del equipo «Ironside», pasamos a presemtárselos:
 
Elizabeth Baur, de cabello natural castaño y ojos azules, nació en Los Angeles (California). Sus actividades artísticas comenzaron a raís de unos «spots» publicitarios que hizo para la televisión. Elizabeth, la ofical de Policía Fran Belding de «Ironside», recibió una básica educación dramática antes de trabajar en esta importante serie. Su debut en televisión lo hizo al lado de James Brolin («Marcus Welby») y Jacqueline Bisset en el «show» de Carol Burnett.
 
Para obtener el papel que interpreta en «Ironside», Elizabeth tuvo que competir con un gran número de jóvenes actrices de Hollywood que también lo ambicionaban. No fue necesaria la recomendación de su padre, el director Jack Baur, para que se lo concediesen a ella. Hoy, gracias a Fran Belding, Elizabeth es una de las más populares figuras femeninas de la pequeña pantella.
 
Don Mitchel, el simpático actor de color que empuja la silla de ruedas de su «jefe» es un auténtico atleta. Alto, espigado, rápido de reflejos, es el complemento indispensable de la serie. Su gran pasión son los perros «no precisamente australianos», que también colecciona.
 
Y, por último, Don Galloway, el apuesto sargento de Policía. Don tiene la personalidad del típico joven norteamericano que gusta de la vida sencilla y en familia. Don está casado y es muy feliz en su matrimonio.
 
Así es la célebre y millonaria familia «Ironside».
 
Imanol LAURENT
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